domingo, 28 de septiembre de 2008

Minoría de edad

Quienes la vieron aseguran que su mirada tenía la determinación de los que nada tienen que perder. No eran ínfulas de rebeldía inventada. Menos una rabieta. La niña se aferraba al muñeco chamuscado. Las llamas del entorno le agregaban un toque de color a sus mejillas, pero no le restaban decisión a su mirada. Cuando subieron a rescatarla, dicen que se veía calmada y parecía no escuchar su nombre pronunciado a gritos. Sólo por un instante miró al hombre que, con desesperación, intentaba alcanzarla desde la escalera de bomberos. Le dedicó una mirada comprensiva pero firme, para hacerle saber que había decidido no bajar sin su muñeco. Nadie hizo caso a su negativa y, por eso, sus pataleos fueron insuficientes ante la fuerza de esos brazos que la sujetaron por debajo de los hombros y le hicieron desprender sus manos del juguete. Con ella tosiendo bajaron la escalera mientras la multitud que se agolpaba al fernte de la casa, aplaudía la hazaña.
Todos creyeron que la estaban salvando.

1 comentario:

Pedro Pablo pérez dijo...

Como siempre mi querida Alicia. Muy buen relato.

Un abrazote